A las 5.30 de la mañana del Domingo quedamos Luis, Sixto, Roberto, Paco y yo, para salir rumbo a Riopar. Llegada a las 8:00 con el tiempo ideal para recoger dorsales, tomarnos un café, saludar a gente conocida y equiparnos antes de colocarnos tras la linea de salida detrás de unos 470 biker que al igual que nosotros esperaban que dieran las 9:00 para salir pitando...
Dan la 9:00 y el grupo comienza a moverse. Roberto y Luis salen disparados, yo trato de seguir a Paco, conseguimos escabullirnos entre mucha gente, vamos adelantando muchas posiciones, enlazamos con Luis, pero no conseguimos aguantar mucho detrás de él y nos pierde. Roberto va más delante pero no lo llegamos a ver en ningún momento.
Tras la primera subida y después de adelantar a mucha gente llegamos a la primera bajada por una senda, se nota que hemos remontado mucho y no encontramos ningún tapón. Bajada rápida, tengo que controlarme ya que llevo 3 días con la bici de 29 y aun no la "domino", así que la hago sin arriesgar demasiado.
Paco va algunos puestos detrás de mí, lo llevo controlado con la mirada. En el kilómetro 15 más o menos y cuando íbamos por una senda junto a un terraplén, el biker que iba delante de mí se frena casi en seco, lo que provoca mi parada. Al bajarme de la bici tuve la mala pata de caerme hacia la derecha, al terraplén y caer por él, menos mal que todo estaba lleno de zarzas y me quedé totalmente enganchado en ellas de espaldas, boca abajo y con la bici encima de mí... Era imposible moverme y si lo hacía corría el riesgo de soltarme de las zarzas y caer hasta abajo... Cuando me vieron los biker que venían detrás no dudaron en parar y echarme una mano; también llegó al momento Paco, que se quedó impresionado al verme colgado... Entre 4 pudieron desenredar la bici y luego tirar de mí hacia arriba por los pies hasta que pude darles la mano para que me sacaran de allí. Si no llega a ser por su ayuda, aun estaría allí colgado...
Una vez resuelto el problema vuelvo a subir a la bici y a continuar la marcha detrás de Paco. Por el camino veo que tengo las piernas totalmente llenas de arañazos producidos por las zarzas, me entretengo en irme quitando por el camino espinas que tengo clavadas por las piernas, brazos y culote.
Me encuentro a Paco parado a un lado del camino, me dice que no pare, que se le han enredado unas ramas en el cambio y que enseguida me pilla.
Llego al kilómetro 22, aquí comienza el ascenso al Calar y me encuentro a Luis parado con una rueda en la mano y un chaval de la organización ayudándole. Le pregunto qué le ha pasado y me dice (con una cara hasta el suelo)que se le ha partido el cambio, ¡qué mala suerte!!!, ¡¡¡con las ganas que tenía!! No puedo hacer nada por él y sigo la marcha sin parar.
El ascenso al Calar es duro, pero lo hago a un ritmo bueno, hasta llegar a la última cuesta antes de llegar al avituallamiento, donde el camino tiene un buen porcentaje y está lleno de piedras sueltas, no me queda más remedio que echar el pie (con lo que me fastidia) y subir a pata. Aquí me encuentro con Sixto, él venía detrás, pero se pone a subir por donde yo iba andando y consigue hacerla entera, ¡qué animal!! Todos vamos por aquí andando y llega Sixto y nos da un lección de fuerza que jamas olvidaré... ¡Grande Sixto!.
Paro en el avituallamiento, como algo y llega Paco. Decido esperarle para continuar juntos, comemos, bebemos y engrasamos cadenas antes de iniciar la bajada. Arriba hace mucho aire y yo me quedo helado.
La bajada del Calar es ALUCINANTE. Menuda bajada por senda llena de piedras, de las más chungas que he podido hacer y yo con una bici que aun no controlo... Justo antes de iniciarla Paco me advierte de la peligrosidad, así que paro antes y quito la Gopro que llevo colocada en el manillar por si la pierdo... Paco inicia la bajada y ya no soy capaz de pillarle, por lo que bajo solo.
Tras la interminable bajada inicio un nuevo ascenso y vuelvo a encontrame con Paco. Está parado y me dice que va "acalambrado" pero al verme vuelve a subirse y continuamos juntos, aunque me repite varias veces que no va fino y se plantea retirarse... Le digo que no haga eso, que la terminamos tranquilamente y punto, que no abandone, pero en el kilómetro 50 al mirar hacia atrás ya no está, ¡ya me la ha liado! (pienso), ¡ya me ha dejado solo!, así que toca sufrir en soledad el resto de ruta.
Voy pasando por innumerables sendas, todas ellas rompepiernas, de las que te van fundiendo poco a poco, aquí no hay descanso ninguno, hay bajadas muy, muy complicadas... Yo siempre he disfrutado con las bajadas técnicas y rápidas, pero en esta marcha había momentos en los que prefería subir por una pared antes que seguir bajando ¡qué tensión y qué dolor de manos!!
Parada en el último avituallamiento, necesito comer algo y estirar un poco, voy con la piernas muy cargadas y con calambres. Los últimos 10 km se hacen durísimos, las piernas apenas responden, voy prácticamente solo, no veo a nadie ni por delante ni por detrás, igual que si me hubiera perdido....Llego a la última bajada y como no podía ser de otra manera, es otra senda, pero como ya no teníamos bastante con las piedras, ahora teníamos que sumar la dificultad de pasar por arena totalmente suelta, en la cual la bici se clavaba y se frenaba casi por completo. ¡Total, un camino de rosas!!.
Entro por la línea de meta con un tiempo de 5:21, allí están Roberto, Luis, Paco y Sixto. Luis no tuvo mas remedio que abandonar, se le notaba en la cara que estaba triste, hoy podía haber hecho un carrerón. Roberto en su línea: ¡excepcional!, no hay calificativo para él... Paco se retiró en el último avituallamiento y no en el km 50 como yo pensé y Sixto.... qué decir de Sixto: un fenómeno, un tío valiente y un ejemplo a seguir.
Así acaba un día duro, una ruta dura, de las más agotadoras que he podido hacer este año, no tiene ningún momento de relajación, en todo momento tenso: subiendo, pero más todavía bajando. Aun así me voy con muy buenas sensaciones acabando en la posición 93 de casi 700 personas, recuperado y con ganas de que llegue el año que viene para repetirla y mejorar.




