sábado, 13 de abril de 2013

LA BATALLA DE UCLÉS 2013

La famosa Batalla de Uclés, era uno de mis primeros objetivos  para realizar en bici de este año... Esta kdd de amigos, junto a la Titán de la Mancha son dos de las marchas más conocidas por nuestras tierras..en la cual destaca las numerosas horas sobre la bici y el compañerismo.
A primeros de año me "planifiqué" mi temporada... y la Batalla de Uclés era uno de los primeros platos fuertes que me encontraría antes del Soplao, pero desde el momento que decidí asistir a esta kdd, pensaba hacerla solo, es decir, en mi bici... pero hablando con Belinda, me dijo que a ella también le gustaría mucho hacerla, pero que no tenia piloto... Así que me ofrecí para ayudarla a cumplir ese reto-sueño, siendo su piloto.
Nada más ofrecerme, me dije a mí mismo... ¡David, en menuda te has metido!!! La Batalla de Uclés, es una kdd de amigos para realizar una ruta de 165 km con mas de 2300 metros de desnivel acumulado, pasando por numerosos senderos y zonas empedradas, de ahí la complejidad de la marcha junto a las más de 10 horas que estaríamos pedaleando. Mucha tela para hacerla con una bici normal y más para hacerla en tandem... Hay que estar muy bien preparado y mentalizado para poder aguantar el ritmo y no retrasar a los demás compañeros de ruta.
A pesar de todo, estaba decidido, quería realizarla y si podía ayudar a Belinda, la satisfacción sería mayor, así que nos pusimos a ello, entrenando juntos cuando podíamos hasta que llego el día.
A las 5.00 ya estaba en pie, tenía que preparar varias cosas que no me dio tiempo el día anterior,  desayunar bien, equiparme, cargar las bicis y el tandem en el furgón, recoger a Belinda e ir a juntarnos con los demás compañeros de Alcázar que iríamos a Quintanar de la Orden y  debíamos estar allí a eso de las 7:00.
Tras las presentaciones en Quintanar, descargamos las bicis, nos abrigamos un poco, aunque no demasiado ya que  el día seria caluroso, guardamos las mochilas con nuestra comida y demás cosillas en el furgón del "Pulebielas" y comenzamos la ruta al amanecer...
En total eramos unos 40 bikers dispuestos a pasarlo bien, disfrutar de los lugares que visitaríamos y para pasarlo mal en algún momento... El recorrido era de Quintanar de la Orden hasta Uclés, un recorrido de ida y vuelta por distintos caminos y coincidiendo en un mismo punto, en la Ermita de la Misericordia, en Puebla de Almenara.
La mañana era fría, pero cuando hicimos la primera parada ya nos sobraba la ropa... A los 18 km llegamos a Finca Antigua, donde nos esperaba el furgón con las mochilas, para dejar las ropa que nos acabamos de quitar, con plátanos, barritas, agua, etc... ¡menudo despliegue nos habían preparado! ¡Así da gusto!.
La Bodega Finca Antigua, está situada entre las provincias de Cuenca y Toledo, en la carretera de los Hinojos, cuenta con numerosas ectareas de viñedos a su alrededor.
La segunda parada fue tras pasar Hontanaya, justamente antes de subir  la sierra de los molinos eólicos  con otro gran despliegue a modo de avituallamiento. Aquí nos desprendimos de las camelback, para subir más descargados y sin peso. El tandem en las subidas siempre se quedaba atrás, las subidas hay que hacerlas sin forzar mucho. Pulebielas, me dijo que lo peor era hasta el 5º molino eólico  así que nos lo teníamos que tomar con tranquilidad...
Comenzamos el ascenso, todos tiraron a su ritmo, (como es lógico),  salvo Miguel Ángel, Eva y otro compañero de Pedro Muñoz, que se quedaron a nuestro lado para acompañarnos y no dejarnos solo, (cosa que agradezco). Fui contando los molinos hasta el 5º, ¡menuda subida! a partir de éste fue una sucesión de subidas cortas y bajadas hasta llegar a la Ermita de la Misericordia, donde nos volvía a esperar el furgón para hacer una parada más larga que las dos anteriores.
La paradas me venían bastante bien, aunque la verdad es que me extresaban: tenía que buscar mi mochila, llevar la mochila a Belinda para que cogiera sus cosas, llenar los bidones de agua, comer, estirar, engrasar la cadena del tandem y recoger las mochilas de nuevo... Cuando estaba con la mitad de las cosas sin hacer,  decían... ¡vamos, qué nos vamos! y me tocaba correr. Si esto es descansar, que baje Dios y lo vea...
Retomamos la marcha, pasando a los pies del Castillo de Almenara, el cual pude visitar unos meses antes.  Pulebielas iba tirando y guiando a todo el grupo, sin GPS, ¡menuda memoria! ¡un tío extraordinario! Yo me hubiera perdido a la primera de cambio. Pasamos por cantidad de senderos, por los que no podría pasar ningún vehículo...
Ya no íbamos a hacer ninguna parada hasta que no llegáramos a Uclés, unas 3 horas sin descanso. Hasta que por fin pudimos ver a los lejos el Monasterio de Uclés, al cual accedimos por una cresta situada por la parte trasera del mismo, un sendero chulísimo, muy técnico y con una última subida repentina para terminar. ¿Cómo narices has podido pasar por ese sendero con el tandem?, me preguntaban algunos... ¡Eso digo yo! les contestaba... No sé, la verdad es que no hay que gastar mucho miedo para llevar un tandem por un zona como esa... aunque a Belinda le decía... Belinda, si pudieras ver por donde hemos pasado o por donde vamos a pasar... lo mismo no te reías ni un pelo. Menos mal que ella confía plenamente en todos sus pilotos...
Tras la visita al Monasterio, nos fuimos a la plaza de Uclés, donde comimos. Algunos se fueron al bar a por un bocata y otros nos quedamos en la calle, comiendo una riquísima empanada que nos había preparado Ángel  el panadero... Todos buscábamos la sombra y allí sentados en la escalera de la iglesia, pudimos reponer fuerzas, engrasar las bicis, echarnos crema solar y descansar para el regreso a Quintanar de la Orden.
Hasta ahora todo el recorrido había sido nuevo para mí, pero la vuelta ya  la conocía... Sobre todo el tramo de Uclés a Saelices, una  buena subida por la sierra de Saelices hasta llegar a la ermita. Tras cruzar por la calles de Saelices nos dirigimos a los pies de su Castillo, donde hicimos una pequeña parada para reagruparnos.
Pasando por un espléndido paisaje de paredes verticales de piedra junto a la hoces del río Cigüela, llegamos a la antigua calzada romana, la cual tuvimos que subir en vez de bajarla como había hecho hasta ahora, ¡menuda zona técnica de subida, para hacerla con el tandem!!
Al finalizar la calzada nos esperaba el coche de apoyo, todos íbamos muy escasos de agua, por no decir que no llevábamos  y en el coche de apoyo no había suficiente para todos, así que el amigo Pulebielas decidió desviar la ruta prevista para hacernos llegar a Casas de Luján, donde nos esperaría el furgón con más agua, ya que hasta donde estábamos  no podía llegar.
Una vez que llegamos al furgón recargamos todos agua, pero volvimos a agotar las existencias de tan apreciado líquido... Así que el furgón se volvió a ir a la Ermita de la Misericordia donde volveríamos a parar.
Desde Casas de Luján hicimos varios kilómetros por carretera hasta volver a enlazar con la ruta original y  poder llegar a la ermita por caminos, no sin antes subir a los repetidores que se encontraban a su lado, siendo esta la última subida dura del día, ¡pero vaya subida!... ¡Cómo derrapaban las ruedas al subir!, la pérdida de tracción hacía que algunos compañeros tuvieran que bajarse de la bici y empujar...
Volvimos a recargar  agua, agotar las últimas existencia de plátanos, estirar y volver a echarnos crema para evitar quemaduras del sol...
Las ganas de llegar a Quintanar, fue lo que nos dio alas para seguir dando pedales y poder incrementar el ritmo, los "arreones" eran cada vez más frecuentes, pero cuando se veía que había gente que se quedaba descolgada, se volvía a bajar para procurar entrar todos juntos por la calles de nuestro destino.
Al llegar al aparcamiento algunos familiares nos esperaban y nos aplaudieron. Para mí fue muy emocionante, había realizado una gran ruta, ayudando a Belinda con su tandem, rodeados de  gente asombrosa, haciendo muchos amigos y todo gracias a Juan Antonio (Pulebielas) y a su amigos que se preocuparon de que todo saliera a pedir de boca.
Tras una buena ducha nos sentamos al rededor de un mesa para festejar nuestro triunfo comiendo unos bocatas de jamón, ¡estos chicos no dejan de sorprendernos!
Gracias a todos los compañeros de ruta por sus ánimos, gracias a Miguel Ángel por quedarte a nuestro lado en las subidas, (sé de sobra que te hubiera gustado estar en la cabeza del grupo), gracias también a Eva (tu labor ha sido de gran ayuda), gracias a todos los compañeros de Alcázar, gracias también a Belinda por elegirme para ser su jinete en tan dura Batalla y como no, gracias a las gente de Quintanar por organizar esta kdd, en especial al "Pule"
Una experiencia que sin duda volveré a repetir el año que viene. Este tipo de rutas, al igual que la Titán de la Mancha, son las que te dejan marcado de por vida, por los momentos tan gratificantes vividos.

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