Otra semana de entrenamiento, aunque en esta ocasión e combinado el spining con una sesión de pesas... si, si, pesas, el "león meteoro" me ha pasado una tabla de abdominales, pesas, etc... para hacer en casa. El Miércoles fue el día elegido para hacer este tipo de ejercicios y creo que me pase... creo que los hice con demasiado peso, termine con un dolor de brazos... lo suyo hubiese sido empezar poco a poco, con poco peso y poco a poco ir subiendo más kilos.
El viernes por la noche estuvimos en el Rolling rock, tomando unas cervezas con algunos amigos de las bicis y nos acostamos tarde. El Sábado por la tarde hacia mucho aire y la verdad es que no pensaba salir en bici, pero al final me anime y decidí salir con la bici de carretera para probar y ver que tal...
Sali de casa nada mas terminar de comer en casa de mis suegros, la bici de carretera que tengo es de Miguel Angel Corral, él se ha comprado una nueva de carbono y la vieja que tenia me la ha prestado para rodar un poco con ella y probar. El viento era muy fuerte, pero al salir de Alcazar me favorecía y la velocidad que llevaba era alta.
Los desarrollos son mayores y la velocidad de rodadura es mucho mayor. El sitio elegido para probar, fue la carretera de va desde la autovía de los viñedos a Campo de Criptana, una carretera nueva y sin apenas trafico, una de esas obras que no tienen sentido, ya que unos kilómetros después hay otra carretera que termina en el mismo sitio...
Lo que en principio parecía que llevaría el viento a favor, se convirtió en viento racheado, pero más bien en contra hasta llegar a Campo de Criptana, la media que llevaba no era muy alta, las sensaciones no fueron las mejores, la posición en la bici era incomoda, las manos se me dormían el apoyo en el manillar era malo... todo eran pegas...
Después de una fotos en Criptana volví de nuevo por la misma carretera. Nada más salir el viento me empujaba con fuerza y comencé a rodar muy, muy deprisa, menuda gozada... pero al tomar un curva y encararme hacia Alcazar... zas... otra vez el viento. Otra vez racheado, pero mas bien en contra, ¡que asco!.
Cuanto mas me acercaba a Alcazar, más en contra llevaba el viento y cuando llegue a la altura de los molinos, pensé en intentar subir y probar que tal en la escalada...
Lo malo de la bici de carretera, es la inestabilidad sobre todo al ponerse de pie, al tener una rueda tan fina, es fácil perder el equilibrio, resbalarse, etc... otra de las cosas es que solamente tiene dos platos, en vez de tres como la de montaña y por último y lo más importante es el tema del cambio... los pulsadores están colocados en el cuadro y para poder cambiar de desarrollo es necesario soltarse de alguna de las manos del manillar con lo que conlleva poder perder el control y caer al suelo....
La subida no fue mal, llegue arriba sin problemas, hice unas fotos y comencé la bajada con los pocos frenos que tiene la bici...
Total, me hice casi 30 km y poco mas de 1 hora que estoy seguro de que hubiera sido menos tiempo de no ser por el fuerte viento, tendré que volver a salir otro día que haga tanto aire y comparar....
Para el Domingo tenia pensado irme a Tomelloso en bici, allí cambiar mi bici por el tandem e irme con Belinda hasta la Cansina, pasando por alguna de las zonas de sendas y trialeras que nos llevo Fran Lorente no hace mucho... para tratar de ganar habilidad con el tandem por las zonas difíciles para llegar a la Batalla de Úcles lo más completos posibles...Luego volveríamos de nuevo a Tomelloso, volvería a coger mi bici y me volvería solo a Alcazar, así de esta manera me hacia una ruta larga, practicábamos y entrenábamos con el tandem y no dependería de la furgoneta para recoger a nadie...
El día iba a ser malo con fuerte viento a la vuelta, pero ya estaba mentalizado y no había vuelta atrás .. Belinda me dicho que no podría acompañarme ya que tenia que irse con el tandem de carretera para entrenar para la Triatlon, así que lo haría en solitario...
Lo propuse en el grupo de Bike Friends y el único que se animo fue Manolo, a los demás no les hacia gracia ninguna eso de tener que volver con el viento en contra, a mi tampoco me hacia gracia, pero luchar contra el viento también es un buen entrenamiento, tanto físico como psicológico. Según la ruta que tenia pensada, saldrían unos 110 km, así que tenia que volver a madrugar para llegar a casa a un hora decente.
Quede con Manolo a las 8:00, la mañana era bastante fría, -3º marcaba el termómetro de la farmacia. Por la vía de servicio se rueda bastante bien y pronto entramos en calor, el viento no era tan fuerte como preveía pero tampoco lo llevábamos a favor... lo llevábamos más bien racheado, pero a favor, nunca.
Pronto nos plantamos en Tomelloso, desde allí al Pantano me dio la sensación de que el viento cambio y daba la sensación de que lo llevábamos en contra, me costaba dar pedales, aunque la culpa se la echaba a la poca presión que llevaba en la rueda trasera.
Hicimos la primera parada, para descansar, comer un plátano y mear... justo después de bajar la trialera del pantano. Desde allí fuimos hasta la llamada zona de Bernidorn (que descubri el día que fuimos con Fran y compañía por todas las trialeras y senderos que nos enseño hace poco.
Tras dejar toda la zona de sendas y camino nuevos, cogimos el camino tradicional que va desde Ruidera hasta el Pantano hasta llegar a la famosa subida de la Cansina.
La última vez que afronte esta subida, me costó algo más de la cuenta y hoy fue muy parecido... le dije a manolo que iba a subir tranquilamente sin forzar y él me dijo que también iba a subir despacio, pero aunque íbamos los dos en plan tranquilo, él iba mejor que yo, menos mal que luego me rehíce y pude ponerse a su lado y llegar arriba con fuerzas para bajar un par de piñones y dar un pequeño sprint.
Al llegar a los pies de la presa del pantano, volvimos hacer otra parada y descansar antes de continuar. La vuelta en vez de volver a hacerla por Tomelloso, la hicimos por Argamasilla de Alba y a partir de aquí comenzó el calvario... Durante todo el trayecto de vuelta, pasando por Argamasilla, la vía de servicio y la Alameda, fuimos con un fuerte viento en contra, me costaba pedalear y mantener un ritmo bueno, yo veía a Manolo y no le veía cansado, entonces me sentía peor todavía, porque me daba la impresión de que le estaba retrasando, ¡que mal rato estaba pasando!
Al final llegamos a casa a las 14:30, con el tiempo justo para ducharnos y comer con la familia, una ruta larga de 115km con un fuerte viento en contra a la vuelta.



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