sábado, 29 de diciembre de 2012

FRIO, DUREZA Y SENDEROS POR RUIDERA

 Hoy es día laborable, pero ayer por la noche fue la noche en la cual sale todo el mundo disfrazado en Alcazar, por motivo de los carnavales y como mis padres saldrán  mi hermano se disfrazaran y se acostaran tarde... y irán mañana a trabajar bastante tarde, así que para estar yo allí solo desde las 8:00, he decidido salir en bici, total que en vez de pasar frío en la nave, lo pasare sobre la bici...
Pablo de trek Alcazar, propuso ir a Ruidera para hacer allí 50 km por senderos y trialeras, Roberto Riquelme dijo que se iba con él y luego nos invito a los demás por el Whatsapp por si nos queríamos ir... yo le dije que si me daba tiempo a arreglar la cadena de la bici que aún tenia partida, posiblemente me iría con ellos, pero no lo tenia claro.
Cuando termine de cambiar la cadena, llame a Roberto para ver a que hora habían quedado y ver de que manera se acoplarían en los coches, me dijo que Pablo había suspendido la ruta y que la harían el Domingo, pero, que si yo quería  nos íbamos él y yo juntos, así que quedamos en que nos iríamos los dos solos, con mi coche, saliendo de Alcazar a las 8:00.
  Todavía no había amanecido, aun gran niebla apenas me dejaba ver mas allá de la esquina, tras poner el soporte en el coche, cargar mi bici, ir a buscar a Roberto y cargar su bici, salimos rumbo a Ruidera mientras el coche marcaba -4º, la niebla era muy intensa y meona, pero confiábamos en que no habria al llegar a Ruidera  y asi fue.
En Ruidera el coche marcaba -3º, al bajar del coche observe los espejos retrovisores helados del frío, el morro del mismo estaba de la misma manera que los espejos, pero cuando, fui a la parte de atrás  donde estaban las bicis, me quede alucinado... las bicis tenían una gran capa de hielo sobre las manetas, las fundas y las camisas, el cuadro, las ruedas, el sillín... ¡madre mía que frío íbamos a pasar!
   El sol estaba fuera, pero el frio que hacia me hacia dudar, ya estaba con el mismo dilemas de siempre, abrigarme o no abrigarme, dios... siempre con lo mismo... roberto dijo que pronto nos sobraría la ropa, pero aun asi preferi salir abrigrado, como siempre, por si luego me arrepentia...
Roberto no se equivoco, las calles de Ruidera tiene una gran pendiente y para subirlas había que sudar... la primera parada fue en el mirador que hay a la entrada y que descubrí uno de los días que fui en moto con Montty.  La ruta de hoy iba a ser dura, muy dura, no quería quedarme atrás  Roberto esta mucho más fuerte que yo y no quería ser un lastre para él, asi que tenia que ir midiendo mis fuerzas...
La bajada del mirador, es por una trialera un poco complicada, no podía bajar deprisa, ademas el terreno estaba helado, al pasar con la bici parecía que el suelo se rompía, las piedras tenían una fina capa de hielo y encima no me conocía la zona, así que despacito y buena letra, tiempo tendré de bajarla más deprisa en otra ocasión...
  Tras la bajada venia otra subida, la que nos llevaría a visitar unos de lugares por el cual tenia muchas ganas de pasar, el hotel abandonado de los Villares... el cual su construcción lleva parada desde los años 70, según me dijo Roberto, al nombrar la zona de las lagunas como paraje natural, prohibieron su construcción cuando ya estaba muy avanzada, asi que la dejaron tal cual y hoy por hoy sigue en pie lo que queda de ella ya que con el paso del tiempo cada vez de va deteriorando más y al final sera un peligro pasar allí dentro por riesgo de desprendimiento...Si la la construcción de este hotel se hubiera llevado finalmente a cabo, sin duda estaría en una zona con unas vistas muy buenas, ya que desde allí y desde sus dos vertientes se puede disfrutar de unas privilegiadas vistas de las lagunas.
A partir de aquí fue un sube y baja por distintos senderos y trialeras, pasando cerca de la cruz de San Pedro, de la ermita y de las cuevas de montesinos, el tiempo era ideal, el sol fuera, no hacia demasiado frío, pero las fuerzas ya iban estando un pelin justas... fueron 50km, pero los 10 últimos se me hicieron eternos, no veía las lagunas y eso para mi era síntoma de que aún quedaba bastante para llegar, Roberto como esta mucho más fuerte que yo, siempre iba por delante de mi, incluso en algunos cruces de caminos se tenia que parar y esperarme para que no me perdiera, ya que yo no llevaba el track cargado en el GPS de la últimas parte de la ruta.
Al llegar al coche yo pensaba que era más temprano, pero resulta que eran las 13:30, teníamos el tiempo justo para cargar las bicis y salir pitando a casa para llegar a las 14:30 a comer... así que deprisa y corriendo volvimos a casa, con una buena ruta en las piernas, una ruta ideal para entrenar de cara al Soplao y que sin duda volveré a repetir más adelante...

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